sábado, 20 de noviembre de 2010

¿A qué se llama Nueva Era?

Se conoce como Nueva Era (o New Age) al conjunto de prácticas, terapias, filosofías, disciplinas o “pseudoreligiones” tan de moda en nuestros días como el yoga, la meditación, el reiki, la aromaterapia, la wicca, y en general todos los temas esotéricos y gnósticos. Un sincretismo no organizado de culturas y tendencias que forma en sí una “religión”. Aunque para nada se puede considerar como un concepto dogmático (en la Nueva Era ni siquiera existen Maestros, solamente “Guías”). Cada cual encuentra su propio camino. De acuerdo con los astrólogos, vivimos en la Era de Piscis, que ha sido dominada por la cristiandad, pero la era de Picis llega a su fin y da paso a la Nueva Era o Era de Acuario, a principios del Tercer Milenio. Si en la Era de Piscis el conocimiento estaba reservado sólo a unos pocos elegidos, la Era de Acuario, en cambio, se caracteriza porque todo lo que estaba oculto sale a la luz, lo esotérico se convierte en exotérico y lo que antes era casi secreto ahora llega al alcance del gran público. La fama de la Era de Acuario viene precedida por la influencia de la Teosofía, Espiritualismo, la Antroposofía y sus antecedentes esotéricos. Algunas de las tradiciones que fluyen en la Nueva Era son: las antiguas prácticas ocultas de los egipcios, la cábala, el gnósticismo de los primeros cristianos, el sufismo, la tradición de los druidas, el cristianismo celta, la alquimia medieval, el hermetismo del renacimiento, el budismo zen, el yoga, el chamanismo, la antigua magia medieval y así hasta un largo etcétera. Cuando examinamos todas las tradiciones de la nueva Era, nos damos cuenta de que poco de lo que expone es nuevo. El nombre parece haberse dado a conocer a través de los Rosacruces y la Francmasonería, en la época de la revolución francesa, pero la realidad que denota es una variante contemporánea del esoterismo de Occidente. Éste se remonta a los grupos gnósticos que proliferaban en los primeros siglos del cristianismo y más aún a los albores de la civilización europea, la civilización minoica. Si la Nueva Era ha encontrado una aceptación notable se debe a la preparación filosófica por parte del relativismo y el postmodernismo y también a la decadencia de las religiones tradicionales. La novedad de la Nueva Era es que conforma un “sincretismo de elementos esotéricos y seculares”. Éstos se mezclan en una percepción muy amplia de que ha llegado el tiempo de cambios fundamentales. El rechazo a la modernidad subraya este deseo de cambio (cambio de paradigma) que no es nuevo, pero que podría ser descrito como “ un moderno reavivamiento de las religiones paganas con una mezcla de influencias de ambas tradiciones: la Occidental y la Oriental, mezcladas con la psicología moderna, la filosofía, la ciencia y la contracultura que se desarrolló en los años 50 y 60”. En estos contextos el término “cambio de paradigma” se usa a menudo. Esta noción se hizo popular por Thomas Kuhn, un historiador americano de las ciencias, quien vio un paradigma como “la constelación entera de creencias, valores, técnicas y demás compartidos por los miembros de una comunidad dada.” Cuando los paradigmas cambian, es una cuestión de transformación total de perspectiva más que un desarrollo gradual. Es una revolución real, y Khun enfatizó que los paradigmas en competencia son inconmensurables y no pueden co-existir. Lo que realmente está tomando lugar es una nueva visión del mundo, que pone en cuestionamiento, no sólo el contenido sino también la interpretación fundamental de la antigua visión. Quizás el más claro ejemplo de esto, en términos de la Nueva Era con el Cristianismo es la total reinterpretación de la vida y significado de Jesucristo acorde con visiones más antiguas, remontadas a la cristiandad primitiva gnóstica y apócrifa. La Nueva Era es uno de los signos del “retorno a la religión” desplazado por la ilustración y el modernismo, aunque sea un retorno a las religiones antiguas precristianas. Los primeros símbolos de este “movimiento” que penetraron en la cultura Occidental se representaron en el célebre festival de Woodstock en el estado de Nueva York en 1969 y las tendencias musicales, que pusieron en boga los principales temas de la Nueva Era en la emblemática canción “Aquarius”. Pero estos sólo eran la punta de un iceberg cuyas dimensiones se han hecho mucho más claras en estos tiempos. La Búsqueda del Equilibrio Las tendencias Nueva Era suelen coincidir en que somos cuerpo, mentre y espíritu, y buscan el equilibrio y la armonía entre esos tres conceptos, desarrollando el potencial humano nos ponemos en contacto con nuestra divinidad interior y con esas partes de nosotros que han sido fragmentadas, alienadas y suprimidas. Para llegar al autoconocimiento algunas prácticas de la Nuera Era vienen a ser el vehículo que nos pone en contacto con nuestra divinidad interior, esto se nos revela sobre todo en los estados alterados de conciencia (EAC), que son inducidos por diferentes técnicas de expansión mental, particularmente en el contexto de la “Psicología Transpersonal”. El Chamán es a menudo el especialista en estados alterados de conciencia, alguien que tiene la capacidad de mediar entre los reinos transpersonales de los espíritus y dioses y el mundo de los humanos. La Nueva Era cubre un amplio radio de prácticas como acupuntura, biofeedback, quiropráctica, kinesiología, homeopatía, iridología, masaje (orgonomía, Feldenkrais, reflexología, Rolfin, masaje de polaridad, toque terapéutico etc.), meditación y visualización, terapias nutricionales, sanación psíquica, medicina natural, plantas, sanación por los cristales, metales, música o colores, terapias de reencarnación y finalmente, programas de doce pasos y grupos de autoayuda. A nivel de medicinas alternativas, la oferta de Nueva Era no sustituye a la medicina tradicional, pero sí la complementa, por eso tiene tantos seguidores: las energías de sanación yacen dentro de nosotros mismos, algo que alcanzamos cuando estamos en relación con nuestra energía interior o cósmica.

¿A qué se llama Nueva Era?

Se conoce como Nueva Era (o New Age) al conjunto de prácticas, terapias, filosofías, disciplinas o “pseudoreligiones” tan de moda en nuestros días como el yoga, la meditación, el reiki, la aromaterapia, la wicca, y en general todos los temas esotéricos y gnósticos. Un sincretismo no organizado de culturas y tendencias que forma en sí una “religión”. Aunque para nada se puede considerar como un concepto dogmático (en la Nueva Era ni siquiera existen Maestros, solamente “Guías”). Cada cual encuentra su propio camino.
De acuerdo con los astrólogos, vivimos en la Era de Piscis, que ha sido dominada por la cristiandad, pero la era de Picis llega a su fin y da paso a la Nueva Era o Era de Acuario, a principios del Tercer Milenio. Si en la Era de Piscis el conocimiento estaba reservado sólo a unos pocos elegidos, la Era de Acuario, en cambio, se caracteriza porque todo lo que estaba oculto sale a la luz, lo esotérico se convierte en exotérico y lo que antes era casi secreto ahora llega al alcance del gran público. La fama de la Era de Acuario viene precedida por la influencia de la Teosofía, Espiritualismo, la Antroposofía y sus antecedentes esotéricos.
Algunas de las tradiciones que fluyen en la Nueva Era son: las antiguas prácticas ocultas de los egipcios, la cábala, el gnósticismo de los primeros cristianos, el sufismo, la tradición de los druidas, el cristianismo celta, la alquimia medieval, el hermetismo del renacimiento, el budismo zen, el yoga, el chamanismo, la antigua magia medieval y así hasta un largo etcétera.
Cuando examinamos todas las tradiciones de la nueva Era, nos damos cuenta de que poco de lo que expone es nuevo. El nombre parece haberse dado a conocer a través de los Rosacruces y la Francmasonería, en la época de la revolución francesa, pero la realidad que denota es una variante contemporánea del esoterismo de Occidente. Éste se remonta a los grupos gnósticos que proliferaban en los primeros siglos del cristianismo y más aún a los albores de la civilización europea, la civilización minoica. Si la Nueva Era ha encontrado una aceptación notable se debe a la preparación filosófica por parte del relativismo y el postmodernismo y también a la decadencia de las religiones tradicionales.
La novedad de la Nueva Era es que conforma un “sincretismo de elementos esotéricos y seculares”. Éstos se mezclan en una percepción muy amplia de que ha llegado el tiempo de cambios fundamentales.
El rechazo a la modernidad subraya este deseo de cambio (cambio de paradigma) que no es nuevo, pero que podría ser descrito como “ un moderno reavivamiento de las religiones paganas con una mezcla de influencias de ambas tradiciones: la Occidental y la Oriental, mezcladas con la psicología moderna, la filosofía, la ciencia y la contracultura que se desarrolló en los años 50 y 60”.
En estos contextos el término “cambio de paradigma” se usa a menudo. Esta noción se hizo popular por Thomas Kuhn, un historiador americano de las ciencias, quien vio un paradigma como “la constelación entera de creencias, valores, técnicas y demás compartidos por los miembros de una comunidad dada.” Cuando los paradigmas cambian, es una cuestión de transformación total de perspectiva más que un desarrollo gradual. Es una revolución real, y Khun enfatizó que los paradigmas en competencia son inconmensurables y no pueden co-existir.
Lo que realmente está tomando lugar es una nueva visión del mundo, que pone en cuestionamiento, no sólo el contenido sino también la interpretación fundamental de la antigua visión. Quizás el más claro ejemplo de esto, en términos de la Nueva Era con el Cristianismo es la total reinterpretación de la vida y significado de Jesucristo acorde con visiones más antiguas, remontadas a la cristiandad primitiva gnóstica y apócrifa. La Nueva Era es uno de los signos del “retorno a la religión” desplazado por la ilustración y el modernismo, aunque sea un retorno a las religiones antiguas precristianas.

Los primeros símbolos de este “movimiento” que penetraron en la cultura Occidental se representaron en el célebre festival de Woodstock en el estado de Nueva York en 1969 y las tendencias musicales, que pusieron en boga los principales temas de la Nueva Era en la emblemática canción “Aquarius”. Pero estos sólo eran la punta de un iceberg cuyas dimensiones se han hecho mucho más claras en estos tiempos.


La Búsqueda del Equilibrio
Las tendencias Nueva Era suelen coincidir en que somos cuerpo, mentre y espíritu, y buscan el equilibrio y la armonía entre esos tres conceptos, desarrollando el potencial humano nos ponemos en contacto con nuestra divinidad interior y con esas partes de nosotros que han sido fragmentadas, alienadas y suprimidas.
Para llegar al autoconocimiento algunas prácticas de la Nuera Era vienen a ser el vehículo que nos pone en contacto con nuestra divinidad interior, esto se nos revela sobre todo en los estados alterados de conciencia (EAC), que son inducidos por diferentes técnicas de expansión mental, particularmente en el contexto de la “Psicología Transpersonal”. El Chamán es a menudo el especialista en estados alterados de conciencia, alguien que tiene la capacidad de mediar entre los reinos transpersonales de los espíritus y dioses y el mundo de los humanos.
La Nueva Era cubre un amplio radio de prácticas como acupuntura, biofeedback, quiropráctica, kinesiología, homeopatía, iridología, masaje (orgonomía, Feldenkrais, reflexología, Rolfin, masaje de polaridad, toque terapéutico etc.), meditación y visualización, terapias nutricionales, sanación psíquica, medicina natural, plantas, sanación por los cristales, metales, música o colores, terapias de reencarnación y finalmente, programas de doce pasos y grupos de autoayuda.
A nivel de medicinas alternativas, la oferta de Nueva Era no sustituye a la medicina tradicional, pero sí la complementa, por eso tiene tantos seguidores: las energías de sanación yacen dentro de nosotros mismos, algo que alcanzamos cuando estamos en relación con nuestra energía interior o cósmica.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Triunfo del Sindicato de El Siglo


El Sindicato de Trabajadores de Editorial Siglo XXI (semanario El Siglo), se anotó una significativa victoria la mañana del miércoles 24 de septiembre. Con la intervención de la Dirección del Trabajo, logró el reintegro a sus labores de dos de sus socias: Ana Muga Sáez, periodista, y Magdalena Muñoz, secretaria.

Después de 11 meses en huelga y 14 de iniciada la negociación colectiva, a pesar de los argumentos de la empresa y la dirección central del Partido Comunista –sus controladores-, ambas trabajadoras fueron reincorporadas por determinación de la Dirección del Trabajo, a pesar de la oposición de la empresa que informó con júbilo en enero pasado, que un fallo de la Corte Suprema habría puesto fin a la huelga iniciada el 2 de octubre de 2007, a la existencia del sindicato y a la negociación colectiva, por estar todas ellas fuera de la ley, según se informó en las páginas de El Siglo y a través de los organismos regulares del Partido Comunista.

A contrapelo de dichos argumentos, ahora debieron reincorporar a las compañeras Ana y Magdalena, a pesar de formar parte de un sindicato supuestamente ilegal, e inexistente en consecuencia, haber participado de una huelga ilegal y que por tanto también habría sido una ficción, y haber tomado parte de una negociación colectiva que tampoco existió debido a su supuesta ilegalidad, argumentos todos forjados por el abogado laboralista, Pedro Aravena, miembro del Comité Central del Partido Comunista y asesor legal de la Confederación de Trabajadores del Cobre, que agrupa a los subcontratados de CODELCO, y del Colegio Nacional de Profesores, entre otros. Ahí están los hechos: ambas compañeras reintegradas por la fuerza de la ley, bajo la intervención de una fiscalizadora de la Dirección de Trabajo.

Ambos casos han estado marcados por aspectos de alta significación. Ana Muga fue madre el pasado 9 de septiembre y durante su embarazo la empresa se negó a recibir y tramitar las licencias médicas correspondientes. Tras el parto, volvieron a negarse a recibir la documentación para tramitar la licencia y los pagos del post parto, por instrucciones del abogado Aravena, según respondieron a nuestra compañera. Pero ahora, con la presencia de la fiscalizadora, la secretaria mandada por el señor René Amigo, reaccionó derrochando amabilidad para recibir esa documentación y ofreciendo hacer todos los trámites de rigor para que Ana obtenga los pagos correspondientes al goce de su período legal de post parto, en abierto contraste con la prepotencia y despotismo esgrimido durante los 11 meses de huelga hacia los socios de nuestro sindicato. Así las cosas, la compañera Ana Muga fue reintegrada al trabajo y comenzó a hacer uso de su período de post natal.

Magdalena Muñoz fue reintegrada y comenzó a trabajar de inmediato, no sin que antes el trámite experimentara severas contradicciones en las determinaciones de la empresa, bajo la orientación vía telefónica del abogado laboralista Pedro Aravena. La secretaria reaccionó desorientada, basada en las indicaciones de la subdirectora de El Siglo, Dolores Cautivo, también miembro del Comité Central del PC, al igual que el señor René Amigo, y manteniendo contacto telefónico con Aravena durante todo el trámite conducido por la fiscalizadora de la Dirección del Trabajo. A pesar de la consulta constante, se arribó al reintegro luego de varios tumbos, porque inicialmente ni siquiera querían dejar entrar a la oficina 204 de la torre 2 de la Remodelación San Borja (Alameda 232), a la fiscalizadora y Magdalena. Fue el anuncio de la funcionaria de llamar a Carabineros para obligar su acceso, lo que hizo posible el ingreso suyo y de Magdalena Muñoz.

Luego, mientras la administración resolvía qué hacer con este caso, aceptaron el reintegro de esta segunda socia de nuestro sindicato y le ofrecieron de inmediato una semana de descanso. Al oír esto la fiscalizadora les pidió que otorgasen el permiso por escrito. La secretaria fue a consultar por el requerimiento de la funcionaria de la Inspección y regresó con otra resolución: Magdalena quedaba reintegrada y trabajando de inmediato.

Durante la primera jornada laboral, permaneció en el recinto sin que le asignaran labor alguna, situación completamente ilegal, porque el reintegro significa retornar a las mismas labores y condiciones anteriores a la huelga. Por esta razón se presentó la correspondiente denuncia ante la Inspección del Trabajo, pues constituye una presión ilegítima contra cualquier trabajador. En tanto que el personal le aplicó rigurosamente la ley del hielo.

La guinda de la torta la puso el señor René Amigo, quien concurrió a conversar con Magdalena a objeto de encontrar una salida a la complicada situación que se generó tras el reintegro. En tono amenazante, el dirigente del PC le advirtió que de cualquier modo la iban a despedir. Le pidió que formulara ella una propuesta de salida por escrito, en base a sus pretensiones económicas. Nuestra compañera le ratificó, que se encontraba reintegrada y con fuero y que, en caso de despido, deberían pagarle los años de servicio correspondientes de acuerdo a la ley.

Amigo argumentó que “no se le podía hacer esto al Partido”, que le parecía impresentable, e insistió en que todos quienes trabajamos en El Siglo, llegamos ahí a través del partido y que por tanto los cargos eran una responsabilidad política en condiciones de militantes y no un trabajo regular. Argumento este ya bastante manoseado y desacreditado a lo largo de todo el conflicto. El dirigente agregó que Magdalena ya no contaba con la confianza de la empresa y del partido, por lo tanto no le asignarían trabajo y que, finalmente, la despedirán sin pagarle un peso y lo que obtenga podría ser mediante la presentación de una demanda, proceso que tomaría al menos dos años.

Ante la compleja situación que afecta a Magdalena, soportando el rechazo de quienes trabajan hoy en El Siglo y su relegación a una silla arrinconada en la recepción del periódico, solicitamos muestras de solidaridad que pueden ser transmitidas directamente a ella llamando al 2228323 (oficinas de El Siglo) o escribiendo a elsiglo@elsiglo.cl con copia a sindicatoelsiglo@gmail.com.

Esperamos que la actitud de reintegro de Ana y Magdalena no cambie bruscamente en las nuevas jornadas, sin la presencia de la Dirección del Trabajo. Seguimos atentos a esta situación, tal como lo hemos hecho con las demandas interpuestas por Cristián Pavez y Eliana Gómez, ambos integrantes de nuestra organización, despedidos ilegalmente por la empresa y cuyos procesos han obtenido ya grandes triunfos. Así mismo, la situación de otros tres integrantes de el sindicato, Jorge Zúñiga, Raúl Blanchet y Julio Oliva, continúa avanzando en los tribunales laborales con su demanda para probar la dependencia de Editorial Siglo XXI, que cuenta con numerosas pruebas y testigos, y que refuta la declaración pública de los responsables y los dueños del semanario El Siglo emitida en febrero de 2008.

La lucha continúa.

Julio Oliva García

Presidente Sindicato Editorial Siglo XXI

RSU 13.01.3098 (Semanario El Siglo)

09 5893617

viernes, 5 de septiembre de 2008

Finaliza la huelga al cumplir 11 meses

Comunicado Público Sindicato de Trabajadores de El Siglo

Transcurridos once meses de huelga, hemos llegado al convencimiento que no hay nada más que esperar de nuestros empleadores, quienes han quedado retratados de cuerpo entero en su inconsecuencia política y moral con el manejo de este conflicto.

Paradojal resulta que, una de las huelgas más largas realizada en el país, sea contra una empresa dependiente de un partido que dice defender los intereses de los trabajadores. Sin embargo, hay que decir que nuestra intención no era cumplir ningún record en este sentido, sino que fuimos impulsados a defender nuestros justos derechos como asalariados, denunciando a la vez, la incoherencia entre el discurso y la práctica de nuestro empleadores para no hacernos cómplices de un engaño.

A un mes de cumplir un año de huelga legal, cuya vigencia está acreditada en la Inspección del Trabajo, resolvimos acogernos al articulo 369 del Código del Trabajo y bajar la huelga para que la empresa transparente su accionar en nuestra contra. Según han dicho algunos funcionarios a cargo de la Editorial Siglo XXI, para ellos, el fallo de la Corte Suprema, ilegitima nuestro sindicato, la negociación colectiva, y por tanto, también la huelga que iniciamos el 2 de octubre pasado, por lo que habrían puesto una constancia en Carabineros por “abandono de deberes” de los trabajadores, tras lo cual estaríamos todos despedidos. Cabe hacer notar que a pesar de estas declaraciones, ninguno de los socios del sindicato ha recibido notificación formal alguna de finiquito, tal como obliga la ley.

Este jueves 4 de acudimos a las nuevas oficinas de El Siglo, ubicadas en Alameda 232, Of. 204, para reintegrarnos al trabajo una vez terminada la huelga, siguiendo los pasos legales estipulados en estos caso, pero el conserje del edificio nos señaló que tenía prohibición de dejarnos subir, por lo que se estampó la denuncia en la Inspección del Trabajo respectiva.

Tras estos activos meses de huelga, en los que no nos hemos desvinculado del quehacer periodístico, editando el semanario El Siglo en Huelga -cuya buena recepción agradecemos a todos los que nos han apoyado-, hemos decidido continuar en la senda escogida por la empresa, la que se ha negado rotundamente a llegar a un acuerdo digno con el equipo responsable por más de una década de la edición de El Siglo, y hemos decidido dejar en manos de la Justicia todos y cada uno de los abusos de los que hemos sido objeto. Cómo todo empleador, los dueños de Editorial Siglo XXI están confiados en que los fallos los favorecerán, confianza sentada principalmente, en una lectura equivocada de lo estipulado por la Corte Suprema el 28 de enero pasado, la que postula que un Tribunal Laboral debiera determinar si Julio Oliva, Raúl Blanchet y Jorge Zúñiga son o no trabajadores dependientes. Este caso ya está en curso y para él es abundante el material escrito probatorio de esta dependencia, así como son muchos los compañeros y personalidades que se han ofrecido para dar su testimonio en tal sentido.

Si bien, la huelga se ha depuesto, el conflicto continúa debido a la prepotencia de la empresa y seguiremos informando de lo que vaya sucediendo, a todos quienes nos han brindado su incondicional apoyo durante todo este tiempo.

Sindicato de Trabajadores

Sociedad Editora, Impresora y Distribuidora de Publicaciones

Siglo XXI Ltda. (Semanario El Siglo)

R.S.U. 13.01.3098

5 de septiembre de 2008

sábado, 30 de agosto de 2008

Próximos a cumplir 11 meses en huelga


A nuestros compañeros y amigos, a la opinión pública.

Han transcurrido 318 días desde el inicio nuestra huelga legal. Próximos a cumplir 11 meses en nuestro movimiento, el conflicto continúa en los tribunales del Trabajo, en los cuales la empresa ya sufrió dos derrotas: perdieron la demanda que presentáramos por el despido injustificado de nuestro compañero Cristián Pavez y han perdido en todas las instancias la demanda presentada por el mismo motivo por nuestra compañera Eliana Gómez.

Ahora se ventila también en tribunales, la demanda presentada por otros tres compañeros: Jorge Zúñiga San Martín, reportero gráfico, Julio Oliva García, periodista y editor general del semanario El Siglo y Raúl Blanchet Muñoz, periodista.

La empresa y la dirección del Partido Comunista, se sienten sobreseguros basados en el fallo favorable de la Corte Suprema sobre dos recursos de protección que presentaron contra la actuación de la Inspección del Trabajo. Concluyen que los fallos mencionados les otorgaron la razón en toda la línea. Persisten en que no existe el sindicato y que ya no hay nada más que hablar. Peor aún, dicen que tras el fallo de la Corte Suprema, en la práctica hicimos abandono de nuestros trabajos, lo que habría puesto fin a la relación “civil” –y no laboral- existente entre la empresa y nosotros. La soberbia llevó a que el representante de la empresa, también integrante del Comité Central del Partido Comunista, René Amigo, ofreciera en días recientes a nuestra compañera Magdalena Muñoz, trabajadora de El Siglo desde hace 16 años, el pago de $500.000 en dos cuotas, como gesto de buena voluntad, pues la empresa no tendría según él, obligación alguna para con ninguno de nosotros. Magdalena declinó aceptar tan “magnánima” oferta.

En realidad, lo central del fallo de la Suprema señala que la Dirección del Trabajo no tendría facultades para determinar qué trabajadores son dependientes o no, por lo que debe ser un Tribunal del Trabajo el lo haga, por lo tanto será esta instancia la que dirá la última palabra al respecto.

Lo concreto hasta aquí, es que nuestro sindicato sigue contando con su RSU vigente en la Inspección del Trabajo, no existe notificación alguna contraria a ello. Tampoco respecto de la huelga, en la que continuamos, a pesar del agotamiento y las graves dificultades económicas que apremian.

Informamos que debimos suspender la publicación de nuestro boletín “El Siglo en Huelga”, producto de severas dificultades en la distribución, las que no nos permitieron hacer rotar el dinero invertido con la prontitud requerida. Pedimos disculpas a nuestros lectores por no lograr sostener el esfuerzo editorial. Pero, muy pronto nuestro boletín retomará su puesto de combate.

Los argumentos de la empresa

Queremos compartir con nuestros compañeros y amigos, y exponer ante la opinión pública, parte de los argumentos expresados en la contestación a nuestra demanda, por parte de la empresa Editorial Siglo XXI Ltda., propietaria del semanario El Siglo, ciertamente compartidos y respaldados por la dirección del Partido Comunista.

Una de las dos “Excepciones de Incompetencia” argumentadas por el abogado laboralista Pedro Aravena, miembro del Comité Central del Partido Comunista, integrante de su Comisión Política, asesor legal de la Confederación de Trabajadores del Cobre, que agrupa a los trabajadores subcontratistas de Codelco, asesor legal del Colegio de Profesores de Chile y también de la Central Unitaria de Trabajadores, en contra de los trabajadores de El Siglo, dice:

“Como se acreditará en el curso de esta causa, entre los demandantes de autos y mi representada no ha existido ningún vinculo contractual de naturaleza laboral como lo pretenden, dado que todos ellos prestaron servicios de acuerdo a sendos contratos comúnmente denominados de honorarios, regulados de conformidad con los artículos 2006 y siguientes del Código Civil, esto es, de arrendamiento de servicios inmateriales y durante extensos períodos, de allí que no deja de ser un contrasentido legal y racional, que ahora invoquen indebidamente la existencia de una supuesta relación laboral entre las partes.

Efectivamente, todos ellos nunca cumplieron jornada horaria alguna, ni estaban sujetos a órdenes y ningún tipo de control en la prestación de sus servicios inmateriales. Es más, todos ellos suscribieron oportuna y voluntariamente sus respectivos contratos de honorarios, extendieron regularmente boletas por sus honorarios y recuperaron lo retenido por impuestos en virtud de las retenciones tributarias correspondientes”.

Más adelante, en la contestación a nuestra demanda, ofrece entre otros argumentos, los siguientes: “...Junto a lo anterior, tampoco en los hechos se cumple con el vínculo laboral pretendido en la demanda, ya que al tratarse de labores de carácter periodístico, los actores jamás cumplían un horario, ni en oficinas, ni mucho menos en terreno, de modo que y contrariamente al vínculo típicamente laboral, lo hacían de un modo absolutamente independiente, sin sujeción a órdenes de un jefe.

Los actores sólo reunían en las oficinas de la demandada semanalmente, en reuniones de pauta y de entrega de artículos periodísticos y en los que obviamente, existe un director o encargado. Conforme a lo anterior, señalar que una persona por el sólo hecho de recibir algunas indicaciones –que por lo demás deben realizarse para que exista servicio- estará sujeta a un vínculo de tipo laboral, constituye una simplificación burda del verdadero espíritu que quiso imprimir el legislador al consagrar el ‘Principio de Primacía de la Realidad’ en nuestro Código”.

Más adelante, el escrito informa: “En cuanto a las afirmaciones que se habría formado un sindicato, cabe señalar que efectivamente con fecha 9 de marzo de 2007, se procedió a la constitución del sindicato de Trabajadores de la demandada, con un total de 9 personas, resultando electo como presidente don Julio Oliva García. Entre los constituyentes de esa organización sindical, participaron las siguientes personas: don Cristián Pavez Vera, don Julio Oliva García, don Jorge Zúñiga San Martín, don Raúl Blanchet Muñoz y don Iván Valdés Gutiérrez, todos vinculados a la empresa que represento mediante contratos de arrendamiento de servicios y honorarios, por lo que dicha constitución fue un acto del todo ilegal conforme a lo establecido por el artículo 212, en relación con el artículo 3º letra b) del Código del Trabajo, que reconoce sólo a los trabajadores el derecho a constituir organizaciones sindicales, es decir a quienes presten servicios bajo vínculo de subordinación y dependencia y en virtud de un contrato de trabajo. Y menos aun puede haber ocupado la Presidencia don Julio Oliva, persona que no cumplía con los requisitos para ser dirigente, conforme al artículo 236, del Código del Trabajo, puesto que todo estatuto sindical sólo puede admitir como socios a quien tiene calidad de trabajador, conforme al artículo 3º letra b), del Código del Trabajo”.

Estos argumentos omiten que Julio Oliva trabaja hace 18 años en El Siglo, Jorge Zúñiga, 7 y Raúl Blanchet, 11 años.

Frente a esta posición, que se contrasta de manera absoluta con la realidad, nuestra respuesta sigue siendo el llamado a la consecuencia.

La huelga continúa.

Sindicato de Trabajadores

Sociedad Editora, Impresora y Distribuidora de Publicaciones

Siglo XXI Ltda. (Semanario El Siglo)

R.S.U. 13.01.3098

Santiago 25 de agosto de 2008


viernes, 20 de junio de 2008

Trabajadores de El Siglo superan 250 días en huelga

A la opinión pública, a nuestros amigos y compañeros.

Al enterar 253 días de huelga, es decir ocho meses y medio, queremos informar del estado actual del conflicto.

Hace cinco meses y medio que está en circulación nuestro boletín, El Siglo en Huelga, y se vende en los quioscos de Santiago. Llevamos 23 ediciones, pese a las severas dificultades económicas.

Hemos realizado actos de solidaridad y conciertos en apoyo a la huelga.

La solidaridad no ha decaído, a pesar de que no está presente toda la que resulta necesaria para derrotar la soberbia de nuestro empleador. Pero seguimos contando con el respaldo incondicional de la Confederación de Empleados Particulares de Chile, CEPCH, al igual que con el apoyo fundamental de la Confederación General de Trabajadores, CGT Mosicam. También con el apoyo de la Confederación de Trabajadores Textiles, el Colegio de Periodistas, la Congemar, de sindicatos como los de Patroll, Asociación Chilena de Seguridad, ACHS o el sindicato de empresa Comicrom, entre muchos otros. Recibimos el respaldo de estudiantes de Enseñanza Media, Universitarios, de organizaciones poblacionales como el Movimiento de Pobladores en Lucha, MPL, y ANDAH Chile a Luchar, dirigentes políticos, militantes y dirigentes del Partido Comunista. Importante papel ha jugado el Grupo de Amigos del Sindicato El Siglo, residentes en Suecia.

La empresa dio por ganada la batalla al conocer el fallo de la Corte Suprema, del pasado 28 de enero, en que acogió los dos recursos de protección que presentó en contra de la Dirección del Trabajo. Nos ofreció “generosamente”, conversar en forma individual cada caso, para determinar el modo de desvincularnos definitivamente, pues para ella no existimos como sindicato, pero tiene la “buena voluntad” de tratar de darnos algo de dinero al separarnos de nuestra fuente laboral, considerando en todo caso a algunos de nuestros socios como recién llegados a la empresa cuando tienen 18, 15 y 11 años respectivamente en ella.

Hasta ahora, ninguno de nosotros ha tomado ese camino, que debido a las precarias condiciones económicas que nos afectan, resultaría fácil y permitiría cerrar este penoso capítulo. Hasta ahora nos mantenemos en el mismo pie del comienzo, para reclamar lo que es justo.

Por otra parte, el fallo de la Corte Suprema aclamado como una victoria por la empresa y la dirección del PC, sólo nos remitió a otra instancia judicial, pero no puso fin a la huelga ni al sindicato, como proclamaron ellos.

En medio de esta huelga, el amor no dejó de trabajar y es así como nuestra compañera, la periodista Ana Muga, se encuentra embarazada de seis meses. Y, como van las cosas, Simón Manuel nacerá con su madre todavía en huelga.

En el plano judicial, Empresa Editorial Siglo XXI Ltda., propiedad del Partido Comunista, está ad portas de perder dos juicios por despido injustificado de nuestros socios Eliana Gómez y Cristián Pavez, en los juzgados del Trabajo 7º y 4º, respectivamente. En su soberbia autodestructiva, la empresa y sus dueños no presentaron pruebas y en el caso de Eliana ni siquiera contestaron la demanda, por lo que fueron declarados en rebeldía. No tenemos dudas respecto a que, una vez que pierdan los juicios en los juzgados, apelarán hasta llegar nuevamente a la Corte Suprema, según el estilo empresarial adoptado.

También está en marcha otra demanda, en el 6º Juzgado del Trabajo, presentada por tres de nuestros socios, cuya condición de trabajadores dependientes de la empresa fuera objetada por esta. Se trata de Jorge Zúñiga, Julio Oliva y Raúl Blanchet.

Reiteramos a la opinión pública, a nuestros amigos y compañeros, tanto de Chile como en el extranjero, que la huelga continúa. Que estudiamos nuevas iniciativas para fortalecer nuestra exigencia.

Solicitamos todo el respaldo que nos puedan brindar, porque la extensión del movimiento nos causa un enorme desgaste, difícil de resistir. Necesitamos de esta solidaridad, especialmente, para impulsar las próximas iniciativas que preparamos.

No nos hemos rendido. No nos rendimos. No nos rendiremos.

La huelga continúa.

Sindicato de Trabajadores

Sociedad Editora, Impresora y Distribuidora de Publicaciones

Siglo XXI Ltda. (Semanario El Siglo)

R.S.U. 13.01.3098

Santiago 20 de junio de 2008

jueves, 22 de mayo de 2008

Cumplimos 227 días en huelga, siete meses y medio.

227 días en huelga

Al enterar 227 días en huelga, cabe preguntarse para qué resistir tanto y dilatar una situación que nos causa innumerables problemas en todo orden de cosas. Plantearse que talvez hubiera sido mejor dar vuelta la página, olvidar que alguna vez trabajamos en El Siglo y buscar nuevos horizontes, o tomar aquellas ofertas laborales que se nos han formulado.

Ciertamente podría ser más fácil y cómodo, olvidar nuestras demandas, abandonar la contienda con la empresa y su dueño, la dirección del Partido Comunista, en el que militamos algunos de nosotros, y ahorrarnos toda clase de sin sabores.

Sin embargo, no podríamos más adelante hablar en defensa de los derechos de los trabajadores, por no haber sido capaces de defender los nuestros. Si abandonásemos esta pequeña gran batalla, difícilmente podríamos volver a levantar nuestra voz por los derechos de nadie. Y por cualquier derecho humano, sea económico, político o social. Incluso por el más sagrado, el derecho a la vida. Porque cuando se vulnera un derecho esencial, se violan todos. No podríamos sostener que defendemos el derecho a la vida y a libertad, si no defendemos el derecho a la justicia en cualquiera de sus dimensiones.

Abandonar esta contienda significaría aceptar el doble discurso de la empresa y sus dueños, para quienes –parafraseando a George Orwell- todos los trabajadores son iguales, pero hay unos más iguales que otros. Es lo que demuestran el discurso con que se refieren a los trabajadores subcontratistas de Codelco, por una parte, y lo que sostienen respecto a nuestro “seudo sindicato” por otra.

No podemos adoptar una flexibilización tal respecto a cuestiones de principio. Allá quienes abrazan el pragmatismo como fórmula de vida y acción políticas. Nosotros no podemos desandar el camino recorrido, porque conduce a la justicia. Es por lo que hemos luchado toda la vida. No podríamos renunciar a ello aún a riesgo de ser derrotados. No seríamos los primeros ni los últimos trabajadores en sufrir un revés, pero cuando se levanta el clamor de justicia respecto a derechos laborales esenciales, por quienes hemos vivido para conquistar un país justo y democrático, sólo resta resistir hasta las últimas energías. Más aún, cuando cientos de voces amigas nos alientan y otras tantas manos solidarias se extienden a nosotros entregándonos la fuerza requerida para seguir adelante.

Sabemos que recae sobre nosotros la mirada de mucha gente, dentro y fuera del país, especialmente de quienes nos apoyan. A ellos también debemos responder.

La contienda seguirá en los tribunales, por encima de lo que anunció triunfal la empresa y la dirección del partido. No está dicha aún la última palabra y la huelga – a pesar de algunos-, todavía continúa.

23 de mayo de 2008