sábado, 30 de agosto de 2008

Próximos a cumplir 11 meses en huelga


A nuestros compañeros y amigos, a la opinión pública.

Han transcurrido 318 días desde el inicio nuestra huelga legal. Próximos a cumplir 11 meses en nuestro movimiento, el conflicto continúa en los tribunales del Trabajo, en los cuales la empresa ya sufrió dos derrotas: perdieron la demanda que presentáramos por el despido injustificado de nuestro compañero Cristián Pavez y han perdido en todas las instancias la demanda presentada por el mismo motivo por nuestra compañera Eliana Gómez.

Ahora se ventila también en tribunales, la demanda presentada por otros tres compañeros: Jorge Zúñiga San Martín, reportero gráfico, Julio Oliva García, periodista y editor general del semanario El Siglo y Raúl Blanchet Muñoz, periodista.

La empresa y la dirección del Partido Comunista, se sienten sobreseguros basados en el fallo favorable de la Corte Suprema sobre dos recursos de protección que presentaron contra la actuación de la Inspección del Trabajo. Concluyen que los fallos mencionados les otorgaron la razón en toda la línea. Persisten en que no existe el sindicato y que ya no hay nada más que hablar. Peor aún, dicen que tras el fallo de la Corte Suprema, en la práctica hicimos abandono de nuestros trabajos, lo que habría puesto fin a la relación “civil” –y no laboral- existente entre la empresa y nosotros. La soberbia llevó a que el representante de la empresa, también integrante del Comité Central del Partido Comunista, René Amigo, ofreciera en días recientes a nuestra compañera Magdalena Muñoz, trabajadora de El Siglo desde hace 16 años, el pago de $500.000 en dos cuotas, como gesto de buena voluntad, pues la empresa no tendría según él, obligación alguna para con ninguno de nosotros. Magdalena declinó aceptar tan “magnánima” oferta.

En realidad, lo central del fallo de la Suprema señala que la Dirección del Trabajo no tendría facultades para determinar qué trabajadores son dependientes o no, por lo que debe ser un Tribunal del Trabajo el lo haga, por lo tanto será esta instancia la que dirá la última palabra al respecto.

Lo concreto hasta aquí, es que nuestro sindicato sigue contando con su RSU vigente en la Inspección del Trabajo, no existe notificación alguna contraria a ello. Tampoco respecto de la huelga, en la que continuamos, a pesar del agotamiento y las graves dificultades económicas que apremian.

Informamos que debimos suspender la publicación de nuestro boletín “El Siglo en Huelga”, producto de severas dificultades en la distribución, las que no nos permitieron hacer rotar el dinero invertido con la prontitud requerida. Pedimos disculpas a nuestros lectores por no lograr sostener el esfuerzo editorial. Pero, muy pronto nuestro boletín retomará su puesto de combate.

Los argumentos de la empresa

Queremos compartir con nuestros compañeros y amigos, y exponer ante la opinión pública, parte de los argumentos expresados en la contestación a nuestra demanda, por parte de la empresa Editorial Siglo XXI Ltda., propietaria del semanario El Siglo, ciertamente compartidos y respaldados por la dirección del Partido Comunista.

Una de las dos “Excepciones de Incompetencia” argumentadas por el abogado laboralista Pedro Aravena, miembro del Comité Central del Partido Comunista, integrante de su Comisión Política, asesor legal de la Confederación de Trabajadores del Cobre, que agrupa a los trabajadores subcontratistas de Codelco, asesor legal del Colegio de Profesores de Chile y también de la Central Unitaria de Trabajadores, en contra de los trabajadores de El Siglo, dice:

“Como se acreditará en el curso de esta causa, entre los demandantes de autos y mi representada no ha existido ningún vinculo contractual de naturaleza laboral como lo pretenden, dado que todos ellos prestaron servicios de acuerdo a sendos contratos comúnmente denominados de honorarios, regulados de conformidad con los artículos 2006 y siguientes del Código Civil, esto es, de arrendamiento de servicios inmateriales y durante extensos períodos, de allí que no deja de ser un contrasentido legal y racional, que ahora invoquen indebidamente la existencia de una supuesta relación laboral entre las partes.

Efectivamente, todos ellos nunca cumplieron jornada horaria alguna, ni estaban sujetos a órdenes y ningún tipo de control en la prestación de sus servicios inmateriales. Es más, todos ellos suscribieron oportuna y voluntariamente sus respectivos contratos de honorarios, extendieron regularmente boletas por sus honorarios y recuperaron lo retenido por impuestos en virtud de las retenciones tributarias correspondientes”.

Más adelante, en la contestación a nuestra demanda, ofrece entre otros argumentos, los siguientes: “...Junto a lo anterior, tampoco en los hechos se cumple con el vínculo laboral pretendido en la demanda, ya que al tratarse de labores de carácter periodístico, los actores jamás cumplían un horario, ni en oficinas, ni mucho menos en terreno, de modo que y contrariamente al vínculo típicamente laboral, lo hacían de un modo absolutamente independiente, sin sujeción a órdenes de un jefe.

Los actores sólo reunían en las oficinas de la demandada semanalmente, en reuniones de pauta y de entrega de artículos periodísticos y en los que obviamente, existe un director o encargado. Conforme a lo anterior, señalar que una persona por el sólo hecho de recibir algunas indicaciones –que por lo demás deben realizarse para que exista servicio- estará sujeta a un vínculo de tipo laboral, constituye una simplificación burda del verdadero espíritu que quiso imprimir el legislador al consagrar el ‘Principio de Primacía de la Realidad’ en nuestro Código”.

Más adelante, el escrito informa: “En cuanto a las afirmaciones que se habría formado un sindicato, cabe señalar que efectivamente con fecha 9 de marzo de 2007, se procedió a la constitución del sindicato de Trabajadores de la demandada, con un total de 9 personas, resultando electo como presidente don Julio Oliva García. Entre los constituyentes de esa organización sindical, participaron las siguientes personas: don Cristián Pavez Vera, don Julio Oliva García, don Jorge Zúñiga San Martín, don Raúl Blanchet Muñoz y don Iván Valdés Gutiérrez, todos vinculados a la empresa que represento mediante contratos de arrendamiento de servicios y honorarios, por lo que dicha constitución fue un acto del todo ilegal conforme a lo establecido por el artículo 212, en relación con el artículo 3º letra b) del Código del Trabajo, que reconoce sólo a los trabajadores el derecho a constituir organizaciones sindicales, es decir a quienes presten servicios bajo vínculo de subordinación y dependencia y en virtud de un contrato de trabajo. Y menos aun puede haber ocupado la Presidencia don Julio Oliva, persona que no cumplía con los requisitos para ser dirigente, conforme al artículo 236, del Código del Trabajo, puesto que todo estatuto sindical sólo puede admitir como socios a quien tiene calidad de trabajador, conforme al artículo 3º letra b), del Código del Trabajo”.

Estos argumentos omiten que Julio Oliva trabaja hace 18 años en El Siglo, Jorge Zúñiga, 7 y Raúl Blanchet, 11 años.

Frente a esta posición, que se contrasta de manera absoluta con la realidad, nuestra respuesta sigue siendo el llamado a la consecuencia.

La huelga continúa.

Sindicato de Trabajadores

Sociedad Editora, Impresora y Distribuidora de Publicaciones

Siglo XXI Ltda. (Semanario El Siglo)

R.S.U. 13.01.3098

Santiago 25 de agosto de 2008


viernes, 20 de junio de 2008

Trabajadores de El Siglo superan 250 días en huelga

A la opinión pública, a nuestros amigos y compañeros.

Al enterar 253 días de huelga, es decir ocho meses y medio, queremos informar del estado actual del conflicto.

Hace cinco meses y medio que está en circulación nuestro boletín, El Siglo en Huelga, y se vende en los quioscos de Santiago. Llevamos 23 ediciones, pese a las severas dificultades económicas.

Hemos realizado actos de solidaridad y conciertos en apoyo a la huelga.

La solidaridad no ha decaído, a pesar de que no está presente toda la que resulta necesaria para derrotar la soberbia de nuestro empleador. Pero seguimos contando con el respaldo incondicional de la Confederación de Empleados Particulares de Chile, CEPCH, al igual que con el apoyo fundamental de la Confederación General de Trabajadores, CGT Mosicam. También con el apoyo de la Confederación de Trabajadores Textiles, el Colegio de Periodistas, la Congemar, de sindicatos como los de Patroll, Asociación Chilena de Seguridad, ACHS o el sindicato de empresa Comicrom, entre muchos otros. Recibimos el respaldo de estudiantes de Enseñanza Media, Universitarios, de organizaciones poblacionales como el Movimiento de Pobladores en Lucha, MPL, y ANDAH Chile a Luchar, dirigentes políticos, militantes y dirigentes del Partido Comunista. Importante papel ha jugado el Grupo de Amigos del Sindicato El Siglo, residentes en Suecia.

La empresa dio por ganada la batalla al conocer el fallo de la Corte Suprema, del pasado 28 de enero, en que acogió los dos recursos de protección que presentó en contra de la Dirección del Trabajo. Nos ofreció “generosamente”, conversar en forma individual cada caso, para determinar el modo de desvincularnos definitivamente, pues para ella no existimos como sindicato, pero tiene la “buena voluntad” de tratar de darnos algo de dinero al separarnos de nuestra fuente laboral, considerando en todo caso a algunos de nuestros socios como recién llegados a la empresa cuando tienen 18, 15 y 11 años respectivamente en ella.

Hasta ahora, ninguno de nosotros ha tomado ese camino, que debido a las precarias condiciones económicas que nos afectan, resultaría fácil y permitiría cerrar este penoso capítulo. Hasta ahora nos mantenemos en el mismo pie del comienzo, para reclamar lo que es justo.

Por otra parte, el fallo de la Corte Suprema aclamado como una victoria por la empresa y la dirección del PC, sólo nos remitió a otra instancia judicial, pero no puso fin a la huelga ni al sindicato, como proclamaron ellos.

En medio de esta huelga, el amor no dejó de trabajar y es así como nuestra compañera, la periodista Ana Muga, se encuentra embarazada de seis meses. Y, como van las cosas, Simón Manuel nacerá con su madre todavía en huelga.

En el plano judicial, Empresa Editorial Siglo XXI Ltda., propiedad del Partido Comunista, está ad portas de perder dos juicios por despido injustificado de nuestros socios Eliana Gómez y Cristián Pavez, en los juzgados del Trabajo 7º y 4º, respectivamente. En su soberbia autodestructiva, la empresa y sus dueños no presentaron pruebas y en el caso de Eliana ni siquiera contestaron la demanda, por lo que fueron declarados en rebeldía. No tenemos dudas respecto a que, una vez que pierdan los juicios en los juzgados, apelarán hasta llegar nuevamente a la Corte Suprema, según el estilo empresarial adoptado.

También está en marcha otra demanda, en el 6º Juzgado del Trabajo, presentada por tres de nuestros socios, cuya condición de trabajadores dependientes de la empresa fuera objetada por esta. Se trata de Jorge Zúñiga, Julio Oliva y Raúl Blanchet.

Reiteramos a la opinión pública, a nuestros amigos y compañeros, tanto de Chile como en el extranjero, que la huelga continúa. Que estudiamos nuevas iniciativas para fortalecer nuestra exigencia.

Solicitamos todo el respaldo que nos puedan brindar, porque la extensión del movimiento nos causa un enorme desgaste, difícil de resistir. Necesitamos de esta solidaridad, especialmente, para impulsar las próximas iniciativas que preparamos.

No nos hemos rendido. No nos rendimos. No nos rendiremos.

La huelga continúa.

Sindicato de Trabajadores

Sociedad Editora, Impresora y Distribuidora de Publicaciones

Siglo XXI Ltda. (Semanario El Siglo)

R.S.U. 13.01.3098

Santiago 20 de junio de 2008

jueves, 22 de mayo de 2008

Cumplimos 227 días en huelga, siete meses y medio.

227 días en huelga

Al enterar 227 días en huelga, cabe preguntarse para qué resistir tanto y dilatar una situación que nos causa innumerables problemas en todo orden de cosas. Plantearse que talvez hubiera sido mejor dar vuelta la página, olvidar que alguna vez trabajamos en El Siglo y buscar nuevos horizontes, o tomar aquellas ofertas laborales que se nos han formulado.

Ciertamente podría ser más fácil y cómodo, olvidar nuestras demandas, abandonar la contienda con la empresa y su dueño, la dirección del Partido Comunista, en el que militamos algunos de nosotros, y ahorrarnos toda clase de sin sabores.

Sin embargo, no podríamos más adelante hablar en defensa de los derechos de los trabajadores, por no haber sido capaces de defender los nuestros. Si abandonásemos esta pequeña gran batalla, difícilmente podríamos volver a levantar nuestra voz por los derechos de nadie. Y por cualquier derecho humano, sea económico, político o social. Incluso por el más sagrado, el derecho a la vida. Porque cuando se vulnera un derecho esencial, se violan todos. No podríamos sostener que defendemos el derecho a la vida y a libertad, si no defendemos el derecho a la justicia en cualquiera de sus dimensiones.

Abandonar esta contienda significaría aceptar el doble discurso de la empresa y sus dueños, para quienes –parafraseando a George Orwell- todos los trabajadores son iguales, pero hay unos más iguales que otros. Es lo que demuestran el discurso con que se refieren a los trabajadores subcontratistas de Codelco, por una parte, y lo que sostienen respecto a nuestro “seudo sindicato” por otra.

No podemos adoptar una flexibilización tal respecto a cuestiones de principio. Allá quienes abrazan el pragmatismo como fórmula de vida y acción políticas. Nosotros no podemos desandar el camino recorrido, porque conduce a la justicia. Es por lo que hemos luchado toda la vida. No podríamos renunciar a ello aún a riesgo de ser derrotados. No seríamos los primeros ni los últimos trabajadores en sufrir un revés, pero cuando se levanta el clamor de justicia respecto a derechos laborales esenciales, por quienes hemos vivido para conquistar un país justo y democrático, sólo resta resistir hasta las últimas energías. Más aún, cuando cientos de voces amigas nos alientan y otras tantas manos solidarias se extienden a nosotros entregándonos la fuerza requerida para seguir adelante.

Sabemos que recae sobre nosotros la mirada de mucha gente, dentro y fuera del país, especialmente de quienes nos apoyan. A ellos también debemos responder.

La contienda seguirá en los tribunales, por encima de lo que anunció triunfal la empresa y la dirección del partido. No está dicha aún la última palabra y la huelga – a pesar de algunos-, todavía continúa.

23 de mayo de 2008

martes, 6 de mayo de 2008

Traidores y anticomunistas



A pesar de que son cada vez menores las acusaciones e incomprensiones ante nuestro movimiento sindical, de hecho el Primero de Mayo una sola persona nos acusó de “traidores”, queremos detenernos un instante para analizar estos dichos.

Desde que constituimos nuestro sindicato, y más aún cuando se inició la huelga, una parte de la dirección del Partido Comunista –dueños de la Editorial Siglo XXI- ha falseado la situación y nos ha atribuido intencionalidades ocultas tras el petitorio laboral.

Una primera aclaración necesaria es que, quienes trabajamos desde hace mucho más de 10 años en El Siglo, nunca hemos sido funcionarios del Partido Comunista cumpliendo esta labor. De hecho varios tuvimos alguna vez contrato de trabajo y hasta imposiciones, lo que cambió debido a graves problemas de la empresa y fue asumido por nosotros como parte de nuestro compromiso. Aunque siempre se dijo que esto sería momentáneo y que poco a poco se regularizaría. De hecho, cuando participamos como equipo en la construcción del proyecto que haría la transición entre El Siglo de tapas rojinegras al de cuatro colores, una de las principales preocupaciones de la compañera Gladis Marín era el que se regularizara la situación de cada uno, con contrato de trabajo y acceso a Salud y Previsión.

Esto no lo cambiamos nosotros, fue el nuevo director –Francisco Herreros- quien nos comunicó que venía con amplios poderes, entregados por la dirección del PC, para dar forma de real empresa a la editorial. Algunos pensamos que por fin se regularizaría todo, sin embargo la condición de empresa solamente se vio reflejada en la inmensa diferencia entre nuestros salarios, congelados desde 2001, y el sueldo del director. Así como también en la unilateralidad de las decisiones, que antes fueron siempre colectivizadas por otros directores, como Juan Andrés Lagos, Claudio De Negri y Fernando Quilodrán, todos militantes y miembros del Comité Central del PC, a diferencia de Herreros.

Sin considerar nuestra opinión, fundamentada en la experiencia, se nos exigía autofinanciar El Siglo hasta que produjese utilidades, para de esa forma aumentar nuestros salarios, mientras se pauteaban temas que ensimismaban al periódico y los titulares de portada reflejaban este hecho, lo que bajó considerablemente las ventas. La idea del proyecto anterior era ampliar El Siglo para transformarlo en el periódico de la izquierda chilena, de los antineoliberales, lo que a su vez abría la posibilidad de que las ideas centrales de la línea política del PC fuesen más difundidas y que el semanario se vendiera más.

Eso cambió radicalmente y comenzó la transformación sin ningún estudio serio. La Margarita fue sacada de portada, por “fome” según el director, quien ni siquiera le avisó al autor. Se dio inicio a una serie de censuras, como la que afectó a María Jesús Sanhueza, Lautaro Guanca y los dirigentes de Andha Chile, y luego se “olvidaron” en los cajones de algún escritorio todas las denuncias sobre la corrupción concertacionista que podíamos publicar.
Eso se sumó al inicio de los despidos, con la obvia finalidad de desarticular este equipo que les parecía “molesto”. Y pronto vendrían las descalificaciones: que Oliva quería ser director; que Blanchet tenía “cuentas pendientes” con la dirección; que Valdés era “rodriguista”, etc. Algunos militantes, mayoritariamente funcionarios directos o indirectos del partido, han repetido el verso aprendido. Por suerte, como la mayoría de nosotros no somos unos aparecidos, han sido muchos los que nos entregaron su apoyo, sus palabras de aliento, los abrazos y los gestos de solidaridad, como en el último Primero de Mayo y en el recital de Francisco Villa.

Pero nos queda la interrogante: ¿quiénes son los traidores y anticomunistas, entonces?. Lo serán acaso aquellos que se han negado a cerrar este conflicto y lo llevaron hasta la Corte Suprema para alcanzar un fallo contra la Dirección del Trabajo. O quienes niegan los derechos de los trabajadores, a pesar de los discursos públicos. Quizás lo sean quienes, con sus actitudes, fomentan la campaña anticomunista con su inconsecuencia o aquellos que, en 18 años, están logrando lo que no pudieron los regímenes opresivos de mediados del siglo pasado ni la dictadura pinochetista: minimizar al máximo la herramienta política de la clase trabajadora.

Eso lo dirá el futuro.

Julio Oliva García
Presidente Sindicato Editorial Siglo XXI
Semanario El Siglo

jueves, 24 de abril de 2008

Saludo de Orlando Caputo a huelguistas de El Siglo

Estimado Julio Oliva,

Un saludo fraterno a los compañeros de El Siglo en huelga.

Parece increíble, una mínima visión política exige que los problemas en el seno del pueblo y de los trabajadores se resuelvan en sus propias organizaciones.

Si no somos capaces de eso, ¿cómo se puede ofrecer una alternativa diferente al capitalismo? .

Saludos a Francisco Villa y a todos los compañeros

Un abrazo fraterno

Orlando Caputo

sábado, 19 de abril de 2008

Concierto de Francisco Villa

FRANCISCO VILLA CON
"EL SIGLO EN HUELGA"

En Concierto

Los trabajadores del sindicato del semanario "El Siglo", junto al conocido cantautor, invitan a un concierto solidario, al cumplirse 200 días de su movilización.

Francisco Villa con "El Siglo en huelga"

Viernes 25 abr 2008, 20:00 horas

Teatro Camilo Henríquez
Amunátegui 31, Metro Moneda, Santiago de Chile,
Adhesión : $ 2.000

Ayúdanos a difundir la noticia, gracias.


www.franciscovilla.org
www.myspace.com/franciscovillatrova

lunes, 31 de marzo de 2008

Declaración al cumplir 180 días en huelga



El uno de abril se cumplen 180 días de iniciada la huelga de los trabajadores del semanario El Siglo. Seis meses de una movilización que pudo haberse evitado, primero, reconociendo nuestra organización sindical, acogiendo nuestras peticiones y negociando una salida apropiada para todos. Pero pudo más la soberbia de la empresa y sus dueños, determinados a no tolerar nuestra existencia y menos aceptar nuestra demanda de contar con un contrato colectivo, reajuste salarial y mejorar las condiciones materiales de trabajo.

Calificaron nuestra organización y peticiones, como una operación política en contra del Partido Comunista, propietario de El Siglo. De ajuste de cuentas entre algunos de nosotros, militantes del partido, con la dirección central debido a diferencias políticas. En ese afán, la empresa y sus dueños han actuado como todos los empleadores a la hora de enfrentar a sus trabajadores organizados: mintiendo, descalificando y utilizando la ley hecha a medida de los empresarios para aplastar a los trabajadores.

Los dueños de la empresa cantaron victoria tras el fallo de la Corte Suprema, del 28 de enero pasado, que aceptó su apelación por dos recursos de protección contra la Dirección del Trabajo, rechazados antes por la Corte de Apelaciones de Santiago. La Suprema falló como lo viene haciendo hace tiempo, en favor de la empresa y contra el órgano fiscalizador, con lo que entrampó el conflicto sin dirimir nada de fondo. Sólo anuló la multa aplicada contra la empresa por no escriturar los contratos de Julio Oliva, editor general, Jorge Zúñiga, reportero gráfico y Raúl Blanchet, periodista, pero dejó en statu quo la condición de los trabajadores y su relación con la empresa. No sancionó que fueran trabajadores a honorarios los tres objetados por Editorial Siglo XXI, sólo tuvo en consideración este argumento suyo para detener el proceso de negociación colectiva, pero no para ponerle término, como tampoco a la huelga. Tanto es así, que no hemos sido informados oficialmente de ninguna medida al respecto por parte de la Dirección del Trabajo y, consultados los funcionarios que llevan el caso, reconocen no contar un claro dictamen judicial que ordene las medidas que debieran adoptar.

La Suprema más bien señaló que era la justicia laboral la única que podía determinar si todos quienes constituimos el sindicato éramos trabajadores dependientes de la empresa al momento de hacerlo y, a partir de ese dato, validar o no el proceso de negociación iniciado el 10 de agosto de 2007.

Pero la empresa y la dirección central del Partido Comunista creyeron llegada la hora de un resonante triunfo y enviaron un mensaje a los “vencidos”: Como luego del fallo de la Corte Suprema el sindicato ya no existía, cada trabajador afiliado a éste debía acercarse individualmente a la empresa y negociar su forma de término del conflicto. Con ello pretendió mostrar una disposición de vencedor generoso para superar la situación. Es lo que se ha informado a los militantes y a la opinión pública.

Lo cierto es que el conflicto no ha terminado. Todavía quedan importantes aspectos legales que resolver, por lo que los tres trabajadores objetados por la empresa, quienes laboramos en El Siglo por 18, 10 y 8 años respectivamente, hemos recurrido al 6º Tribunal del Trabajo para que sea él, de acuerdo a lo dictaminado por la Corte Suprema, quien establezca si somos trabajadores dependientes o a honorarios.

Los huelguistas de El Siglo agradecemos toda la solidaridad entregada por sindicatos, algunas confederaciones, dirigentes sindicales, dirigentes políticos, organizaciones de pobladores, de estudiantes, personas naturales, militantes de distintos partidos, incluidos muchos militantes comunistas. Agradecemos a los artistas que nos apoyan y a nuestro grupo de amigos en Suecia. Sin el esfuerzo generoso de todos ellos no hubiéramos podido resistir todo este tiempo.

Cada día que pasa la situación se hace más difícil para nosotros. La empresa y sus dueños cuentan con ello, empecinados en derrotarnos. Necesitamos más que nunca que el apoyo solidario no decaiga. Al contrario, pedimos a quienes se sienten identificados con nuestra lucha, y hasta ahora no adoptaron iniciativas prácticas para expresarlo, entregarnos su respaldo concreto. Les pedimos comprar o promover la venta de nuestro boletín El Siglo en Huelga, en venta en los quioscos gracias a la solidaridad de nuestros colegas suplementeros.

Por nuestra parte, en virtud de que la Dirección del Trabajo no nos ha notificado del fin de la huelga, la nulidad de la negociación colectiva y mucho menos del fin del sindicato, mantendremos nuestra acción y la denuncia pública del comportamiento de quienes han enlodado al semanario El Siglo, editándolo con rompehuelgas y exponiéndolo al descrédito por hacerlo representar a dirigentes políticos que mantienen un doble discurso ante los trabajadores.

La huelga continúa.


Sindicato de Trabajadores
Sociedad Editora, Impresora y Distribuidora de Publicaciones
Siglo XXI Ltda. (Semanario El Siglo)
R.S.U. 13.01.3098

Santiago 28 de marzo 2008